Horticultura: florecer en la vejez

Durante muchos años se ha sostenido que mantener pasatiempos que involucren actividad física, interacción con otras personas y motivación ayuda a combatir la depresión, pero sobre todos, la jardinería o cultivar una huerta ha resultado ser muy eficaz.

Este tipo de actividades benefician a las personas pues implican movimientos como desplazarse, inclinarse y mover las articulaciones, pieza clave para la liberación de sustancias cerebrales como los neurotransmisores y factores de crecimiento, las cuales incrementan las conexiones -eléctricas y químicas para que el cerebro tenga un buen funcionamiento. Además, se debe pensar, ocuparse del cultivo y vigilarlo, en general, acciones integrales.

La plantación de hortalizas en mesas de cultivo, además de proporcionar estimulación psicomotriz y sensorial (a nivel táctil y olfativo), es muy beneficiosa porque refuerza el sentimiento de utilidad en nuestros mayores, además se ha visto que los adultos mayores empiezan a tomar más consciencia sobre su alimentación, porque consumen sus propias cultivaciones. Por lo tanto, el área nutricional, sin querer, también se ve beneficiada. Ello conlleva la satisfacción proporcionada por ver crecer sus plantas y poder comerlas después, el contacto con la naturaleza, además de favorecer la posibilidad de mantener y establecer relaciones positivas con los otros, proporcionando estimulación afectiva.

Ellen Langer, psicóloga de Harvard, en un histórico estudio que discute en su libro Counter Clockwise, encontró que cuando se les pide a las personas de la tercera edad que cuiden unas plantas y que decidan cuándo y a qué hora las riegan ello resulta en lo que llaman “mindfulness” y tiene todo tipo de efectos positivos rejuvenecedores.

En su libro Braiding Sweetgrass: Indigenous Wisdom, Scientific Knowledge and the Teachings of Plants, la naturalista Robin Wall Kimmerer escribe líricamente sobre las maravillas de la jardinería; ahí relata un momento epifánico de encontrar la felicidad en las sencillas tareas de hacer jardinería y cultivar la tierra:

Llegó a mi cuando estaba recogiendo frijoles*, el secreto de la felicidad.
Estaba cazando entre viñas espirales que cubren mi tipi de frijoles de poste, alzando hojas verde oscuro para encontrar manojos de brotes, largos y firmes y forrados con una tierna pelusa. Los corté de donde colgaban en esbeltos pares, mordí uno y probé agosto, destilado en la pura esencia leguminosa… Cuando terminé de buscar en el enrejado mi canasta estaba llena, lista para vaciarse en la cocina. Caminé entre calabazas y las plantas de tomate caídas por el peso de la fruta, esparcidas a los pies de los girasoles, cuyas cabezas hacían reverencias bajo el peso de las semillas maduras…

Y no sólo es la felicidad personal de la conexión y la sensualidad de la tierra y de las flores; es la felicidad compartida, de la abundancia, la generosidad y la responsabilidad…

CasaMar ofrece espacios verdes y amplios para que sus residentes tengan siempre contacto con la naturaleza, así como presenciar el florecimiento de su jardín cada primavera, también se tiene planeado ofrecer un taller de horticultura donde todos podrán participar y ¡cosechar frutas! Visítanos y conoce mas de lo que CasaMar tiene para ofrecerte

 

https://pijamasurf.com/2016/07/por-que-el-secreto-de-la-felicidad-podria-ser-cuidar-un-jardin/

 

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