El juego en la vejez

Las actividades lúdicas son benéficas para incrementar la creatividad, para sobrepasar situaciones difíciles y en general mejorar la calidad de vida en cualquiera de sus etapas.

Particularmente, en la tercera edad jugar resulta ser una actividad muy benéfica porque permite desarrollar la imaginación, en un juego se presentan escenarios novedosos por lo que el jugador debe adaptarse a cada uno de ellos, para poder seguir jugando tendrá que ser creativo. Es necesario ir más allá de los juegos tradicionales donde la persona juega individualmente, practica muy usual en las casas de retiro donde las noches de bingo son recurrentes.

Algunas otras formas de juego sugeridas para el adulto mayor serán adecuadas a su estado de salud actual, por ejemplo, para personas con padecimientos de la memoria se recomiendan los juegos con objetos para estimular su destreza sensoriales y motriz, explorar sus propiedades y hacer experimentos. Para personas con mayor capacidad de movilidad se recomienda ampliamente el juego al aire libre, porque permite al adulto usar todos sus sentidos para forjar habilidades tales como la percepción espacial y el equilibrio. También puede mejorar su capacidad de atención.

Otra sugerencia es el juego simulado, este tipo de juego permite experimentar con distintos roles sociales y aprender a cooperar. Jugar a disfrazarse, a imitar y a juegos imaginarios también fomenta la creatividad y forja habilidades más complejas de negociación, comunicación y lenguaje.

Al jugar, las personas se vuelven más flexibles, ceden, se integran y se adecuan emocionalmente con los otros participantes. De manera indirecta, el juego permite recuperar la personalidad del pasado, en la infancia se suele ser más espontáneo y abierto.
Además de fomentar la salud, el juego ayuda a fomentar relaciones seguras, estables y provechosas que protegen contra el estrés y la depresión y generan la resiliencia socioemocional. La alegría mutua y la interacción cara a cara que ocurren durante el juego pueden ayudar al cuerpo a manejar situaciones poco agradables.

El cambio en el adulto mayor es radical, aunque sea por el breve momento en el que se lleva a cabo el juego, este tipo de actividad proporciona confianza en uno mismo, brinda placer y satisfacción ¿Puede haber mejor terapia?